MEXICO (Pulso) — Confirmado. El huracán Simón, categoría 4, cambió su trayectoria frente a las costas de Jalisco. Su avance sigue lento, paralelo al Pacífico.
Los últimos pronósticos redujeron la probabilidad de que toque tierra en México. Aun así, el riesgo sigue alto. El NHC dijo que es «cada vez más probable» que evite un impacto directo a corto plazo.
El gobierno mexicano prevé que «se debilite paulatinamente» en las próximas horas. Pero Fabián Vázquez advirtió que las bandas nubosas seguirán afectando a los poblados de la orilla del mar.
Vázquez agregó que habrá «efectos muy severos sobre todo de viento en la costa». También habló de olas de hasta nueve metros y lluvias extraordinarias.
En Puerto Vallarta, autoridades pidieron a los paseantes alejarse del malecón. Un equipo de la AFP vio olas golpeando con fuerza el paseo marítimo.
La Marina de México evacuó el sábado por barco a un centenar de personas de poblados costeros amenazados por Simón. Decenas de habitantes llegaron además a refugios en zonas de riesgo por inundaciones.
Los negocios protegieron ventanas y puertas con tablones. Algunos incluso pintaron mensajes sobre el ciclón en sus fachadas.
El hecho central es claro. Menos probabilidad de impacto directo no significa menos costos. La naturaleza no negocia con la burocracia ni con el turismo.
Cuando el clima aprieta, manda la preparación. Y paga más caro quien llega tarde, duda o ignora las alertas.



