PERÚ (Pulso) — La selección peruana atraviesa una crisis que, según las voces citadas, va mucho más allá de los resultados de Mano Menezes.
Bruno Cavassa, Coki Gonzales, Jorge Esteves, Diego Rebagliati y Mario Fernández apuntan a un mismo origen. Falta renovación. Faltan jugadores con proyección internacional. Faltan bases sólidas en menores.
Cavassa fue directo. Dijo que, para algunos, este equipo ya es el peor de la historia. Pero también recordó el cero puntos rumbo a Italia 1990.
En la responsabilidad, el señalamiento recae sobre dos frentes. Primero, la Federación Peruana de Fútbol. Luego, los clubes.
Cavassa dijo que muchos dirigentes se eternizan en sus cargos. También afirmó que varios clubes no estructuran bien sus divisiones menores. Incluso señaló pagos adicionales a padres y preferencia por futbolistas extranjeros baratos.
Gonzales sostuvo que la Federación se relajó con las licencias. También dijo que los clubes no tienen convicción para invertir en menores.
Esteves puso el foco en la formación. Dijo que, sin recambio, la selección mayor quedó expuesta cuando desaparecieron los futbolistas que la sostuvieron durante años.
Rebagliati añadió otro punto. Sostuvo que el fútbol de menores se considera un gasto y no una inversión.
Sobre la Bolsa de Minutos, hubo coincidencia parcial. Cavassa y Rebagliati defendieron que sea obligatoria. La razón es simple: si no obliga a todos, nadie cumple.
La lectura de fondo es incómoda para el aparato deportivo peruano. Cuando la formación se trata como costo y no como activo, el resultado es escasez.
Y cuando los clubes no rinden cuentas, el precio lo paga la selección. Lo paga el aficionado. Y lo paga, al final, todo el sistema que no invirtió a tiempo.



