ARGENTINA (Pulso) — Dentro de un año, los argentinos entrarán en una nueva campaña electoral. El escenario ya muestra nerviosismo en el Gobierno. También muestra dudas entre inversores.
El texto de LA NACION sostiene que Javier Milei aspira a la reelección por su combate al déficit fiscal y la inflación. Dice que la inflación bajó del 211% a alrededor del 30% desde que llegó a la Casa Rosada. También afirma que la realidad económica muestra una reactivación dispar y pérdida de poder adquisitivo.
La nota compara ese cuadro con el de Carlos Menem en 1995. Plantea que el alivio inicial por la baja de la inflación puede no alcanzar para sostener apoyo político. Advierte, además, sobre la «revolución de las expectativas crecientes» y el riesgo de una frustración social si el avance se frena.
En ese clima, el Gobierno empuja una reforma electoral para eliminar o suspender las PASO. La Cámara Nacional Electoral advirtió al Congreso que el país está al límite temporal recomendado para cambiar las reglas de juego de cara a 2027. Señaló que el plazo ideal para cambios legislativos es de entre tres y seis meses antes del inicio del proceso comicial, que arrancará en abril próximo.
El oficialismo necesita una mayoría absoluta de 37 senadores para dar media sanción a la suspensión de las primarias. Por eso inició gestiones con gobernadores dialoguistas para sumar apoyos en el Senado.
La propia nota añade un dato clave: el Ejecutivo justifica la eliminación de las PASO por su costo público. En términos prácticos, la discusión vuelve a poner sobre la mesa cuánto dinero de los contribuyentes consume un esquema electoral que, según esa mirada, no resuelve internas reales.
También queda expuesta otra señal política. Si el Gobierno necesita blindaje, apura reglas y mide cada gesto, la fortaleza proclamada convive con una fragilidad visible. El mercado y la política lo leen en tiempo real.