BRASIL (Pulso) — El gobierno de Brasil anunció un paquete sobre combustibles por R$ 5.200 millones. Tendrá vigencia solo por 30 días.
La medida incluye una rebaja de impuestos a la gasolina. También suma ayudas para importadores de diésel y productores de etanol.
El anuncio central elimina por 30 días los impuestos federales IS/Cofins y Cide sobre la gasolina. Eso genera una reducción de R$ 0,89 por litro en el precio final. El costo presupuestario de esa parte asciende a R$ 3.600 millones.
Además, el gobierno destinó un subsidio adicional de R$ 1.600 millones para importadores de diésel. Para el etanol hidratado, sostuvo la exención fiscal de R$ 0,19 por litro. También elevó el subsidio directo a productores y cooperativas de R$ 0,25 a R$ 0,43 por litro.
El Ministerio de Planificación difundió un comunicado. Dijo que «todas las medidas son temporales, válidas únicamente hasta 2026, y podrán ser revisadas en función de la situación y de la disponibilidad presupuestaria y financiera».
Dario Durigan defendió el anuncio. Aseguró que «las decisiones no están relacionadas con la contienda presidencial». También dijo que «el anuncio no modifica el calendario electoral» y que los precios siguen ejerciendo presión sobre el mercado.
El dato político es claro. El Estado vuelve a intervenir con dinero público en un rubro sensible. El alivio puede gustar en el surtidor. Pero el costo recae sobre las cuentas públicas y sobre el contribuyente.
La discusión de fondo es esa. Menos burocracia y menos impuestos alivian precios. Más subsidios temporales solo trasladan la factura al mismo sistema que dice corregir.