VATICANO (Pulso) — El papa León XIV llamó a movilizar «toda energía disponible» contra el hambre. Lo hizo en un mensaje ante la FAO, hace justo un año, según la fuente.
Dijo que el hambre «no es un extraño». Añadió que quien sufre esa carencia es «mi hermano» y que debe recibir ayuda «sin dilación alguna».
León XIV sostuvo que el problema exige respuesta de «agencias internacionales, gobiernos, instituciones públicas, ONG, entidades académicas y sociedad civil». También incluyó a cada persona en particular.
El pontífice afirmó que el mundo no puede quedarse en «solemnes declaraciones». Aseguró que «Hambre Cero» solo será posible con «voluntad real».
En su mensaje, el papa también habló de la dignidad humana. Dijo que se acabará con una situación que la niega si se garantiza alimento «necesario, tanto en cantidad como en calidad».
La intervención apareció en un texto de tono religioso y moral. La pieza enlazó el problema del hambre con la parábola del buen samaritano y con una crítica a la indiferencia.
Desde esta redacción, el punto central es claro. El hambre no se resuelve con consignas ni con burocracia simbólica. Se resuelve con responsabilidad concreta y con instituciones que respondan.
También queda una advertencia para el aparato estatal y para los organismos multilaterales. Si la ayuda no llega al terreno, el discurso pierde valor. Y el costo humano lo paga siempre el más débil.