REINO UNIDO (Pulso) — Miembros judíos del Partido Verde de Inglaterra y Gales preparan acciones legales contra la formación liderada por Zack Polanski. La disputa gira en torno a una moción aprobada por los afiliados.
La resolución define el sionismo como una forma de racismo. También propone sustituir el actual Estado de Israel por un único Estado palestino controlado por Hamas, con Jerusalén como capital.
Los posibles demandantes consideran recurrir al Tribunal Superior de Justicia británico. Alegan que la nueva política afecta su capacidad de participar en igualdad de condiciones dentro del partido.
La votación terminó con 1.022 votos a favor y 813 en contra. La conferencia anual de los Verdes se celebró en Brighton a comienzos de octubre.
Cuatro de los cinco parlamentarios nacionales se opusieron a la moción. Siân Berry y Carla Denyer expresaron apoyo a los afiliados judíos que consideren haber sido hostigados por sus posiciones. Vivien Lichtenstein también planteó la posibilidad de abandonar la formación.
En desarrollo. El caso muestra un choque entre militancia y libertad de asociación dentro de un partido político. Cuando una organización redefine la identidad de parte de sus miembros como problema, el costo institucional lo pagan ellos.
También queda en juego un principio básico: igualdad de trato dentro de una estructura partidaria. Si la controversia termina en tribunales, el debate ya no será solo sobre Israel y Palestina. Será sobre si un partido puede excluir, de hecho, a una minoría interna sin consecuencias.



