ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. Alfredo Cornejo dijo que hoy nadie identifica bien quién es la oposición a Javier Milei.
Cornejo fue uno de los 13 gobernadores que acompañaron al Presidente a París. El viaje buscó promocionar inversiones en la Argentina.
La pieza también marca otro dato político. Milei dijo: «Mi rival soy yo mismo». Y agregó: «Me resulta casi insultante tener que debatir con un comunista».
Ese blanco parece apuntar a Axel Kicillof y a Miryam Bregman. La nota plantea que podrían ser sus principales contrincantes para 2027.
La oposición aparece fragmentada. La cita de Cornejo refuerza esa lectura. También muestra una escena conocida en política argentina: muchos nombres, poca oferta clara.
En la foto de hoy, el Presidente conserva iniciativa. Sus adversarios todavía discuten identidad, liderazgo y rumbo. Mientras tanto, la señal oficial es otra: atraer inversión y sostener el relato de poder propio.
Para el contribuyente y para la economía real, la definición importa. Sin una oposición nítida, el control político se debilita. Y sin contrapesos serios, el debate público pierde precisión.
También pesa el mensaje de Cornejo. Acompañar al Presidente en París no es un detalle menor. Es una señal de alineamiento que deja al radicalismo con menos margen para fingir distancia.
La política argentina sigue premiando al que ordena. Castiga al que duda. Y, por ahora, Milei capitaliza ese vacío con una ventaja evidente.