COLOMBIA (Pulso) — Confirmado. El Ministerio de Comercio y ProColombia adelantan conversaciones con Mazda sobre una posible planta y el desarrollo de autopartes.
El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, se reunió con representantes de la compañía para explorar alternativas de regreso al país. El encuentro hace parte de los acercamientos iniciados durante la visita del gobierno del presidente Abelardo de la Espriella a Tokio.
Allí se planteó el interés de Colombia en recuperar la presencia de la marca. También se habló de nuevas oportunidades de inversión.
Durante la reunión se analizaron distintas posibilidades de inversión industrial. Entre ellas, la eventual instalación de una planta de ensamblaje de vehículos en Colombia.
El Gobierno aclaró que cualquier decisión dependerá de los estudios de viabilidad de Mazda y de sus determinaciones. Gómez Amín dijo que el Gobierno acompañará el proceso y generará condiciones para proyectos de largo plazo.
El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo plantea trabajar sobre seguridad jurídica, seguridad física y reglas claras para los inversionistas. La conversación también contempla oportunidades para vincular empresas colombianas como proveedoras de accesorios, repuestos y componentes.
De avanzar, el Gobierno considera que esto podría traducirse en mayor actividad industrial, generación de empleo y nuevas oportunidades de negocio para empresas colombianas.
La gestión con Mazda hace parte de la Misión Crecer. Esa estrategia fue establecida por el presidente Abelardo de la Espriella como prioridad de su Gobierno para acelerar el crecimiento del PIB, atraer inversión nacional e internacional y fortalecer la confianza en Colombia.
La señal política es clara: menos trabas y más libre empresa. Si la seguridad jurídica se cumple, gana el tejido productivo y gana el país. Si no, el costo vuelve a caer sobre el empleo y sobre el capital que busca reglas estables.
La discusión también deja una lección de fondo. La inversión no llega por discurso, sino por confianza, orden y condiciones previsibles. Ese es el terreno donde se juega la competencia por industria y trabajo.