ARGENTINA (Pulso) — Continúan las obras en el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires Oscar y Juan Gálvez. Ya se terminó de probar el asfalto definitivo de la pista.
La renovación integral supera el 60% de avance. El objetivo es dejar el circuito listo para recibir, del 9 al 11 de abril del año próximo, al MotoGP.
La prueba se hizo en 120 metros del sobreancho de la tercera curva. Allí se evaluó el tipo de asfalto, la calibración de los equipos y la coordinación entre operadores.
La supervisión estuvo a cargo de Tilke Engineers & Architects. La firma envió un especialista a Buenos Aires para seguir de cerca la colocación del asfalto.
Infobae pudo saber que se empleará un total de 43.000 toneladas de asfalto para pavimentar toda la pista y sobreanchos. El predio supera las 200 hectáreas.
El circuito ya exhibe su configuración final. Incluye una nueva horquilla proyectada para eventuales competencias de F1. También avanza un túnel a la altura de la curva 1.
En paralelo, siguen las negociaciones para repatriar a la Máxima, ausente desde el 12 de abril de 1998. El Gobierno porteño trabaja para tener el evento llamado Gran Premio de la Ciudad de Buenos Aires.
La confirmación de Ruanda en un contrato por diez años a partir de 2030 no afecta la gestión argentina, según la nota. Buenos Aires apunta a ingresar antes en el calendario.
En lo institucional, el apoyo es incondicional. Así lo remarcó Mohammed Ben Sulayem en el congreso de la FIA realizado en Buenos Aires el mes pasado.
La señal de fondo es clara. Buenos Aires invierte para recuperar un activo deportivo y económico de escala internacional. Si la obra cumple, la Ciudad gana proyección. Si no, el costo lo absorbe el aparato estatal y, en última instancia, el contribuyente.
También queda en juego la capacidad de la Argentina para competir por eventos globales con reglas, infraestructura y gestión. En ese terreno, la velocidad de ejecución importa tanto como la foto política.


