ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. Un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario comparó Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
El estudio, basado en la OCDE y Agrimonitor del BID, encontró una brecha clara. En 2024, Brasil destinó recursos equivalentes al 9% del valor de su producción agropecuaria. Argentina registró una transferencia neta desde el campo hacia el resto de la economía equivalente al 15% del VPA.
Uruguay y Paraguay mantuvieron políticas de apoyo durante el período. Los promedios fueron de 6% y 3%, respectivamente. Paraguay fue el único de los cuatro sin distorsiones de precios ni transferencias a consumidores.
La trayectoria argentina aparece como la más dura para el productor. Entre 2002 y 2015, las políticas implicaron una transferencia neta equivalente al 23,7% del VPA. Entre 2016 y 2024, la detracción se moderó. Pero volvió a profundizarse desde 2018.
Brasil siguió otra lógica. Entre 2000 y 2012, el apoyo total ascendió al 11% del VPA. Entre 2021 y 2024, volvió a crecer el sostén de precios, con un promedio de USD 7.200 millones anuales. Desde 2023, Proagro se convirtió en la principal partida presupuestaria individual del apoyo brasileño.
Uruguay mostró una evolución más estable. Entre 2009-2013, el apoyo total representó 5,1% del VPA. Entre 2019 y 2023 alcanzó 5,8%.
El documento también cita una asociación negativa entre la productividad y las distorsiones de precios. En cambio, identifica una relación positiva con las transferencias presupuestarias.
La lectura política es directa. Argentina siguió usando al agro como caja del Estado. Eso castiga inversión, previsibilidad y propiedad sobre el fruto del trabajo. Brasil, Uruguay y Paraguay muestran que se puede apoyar al sector sin exprimirlo con burocracia y distorsiones.
Para el campo argentino, el dato central es otro: el costo no lo paga solo el productor. Lo paga toda la economía con menos producción, menos incentivos y menos libertad para invertir.