ALEMANIA (Pulso) — Confirmado. Alemania elevó la alarma por maniobras de satélites rusos cerca de una nave occidental.
Michael Traut, comandante espacial alemán, dijo que esas acciones pueden amenazar redes como Starlink, propiedad de Elon Musk. También advirtió que Rusia podría usar tácticas de «zona gris» para causar daños sin ataque directo.
Según el documento, en mayo Rusia desplazó cuatro satélites militares, identificados como Cosmos 2610, 2611, 2612 y 2613, hacia las proximidades de un satélite comercial de imágenes de radar. La Fuerza Espacial de Estados Unidos detectó los movimientos. ICEYE confirmó que la nave vigilada pertenecía a su constelación.
La empresa finlandesa dijo que su satélite suministra imágenes e inteligencia a Estados Unidos y aliados. Esos datos también se usan para apoyar operaciones militares ucranianas frente a la invasión rusa iniciada en febrero de 2022.
Traut describió la maniobra como una persecución del satélite occidental. Dijo que una aproximación así puede consumir combustible y reducir la vida útil de otras naves. También puede deteriorar el servicio para usuarios de todo el mundo.
Alemania respondió con más inversión militar en el espacio. Traut confirmó que Berlín desarrolla satélites inspectores y estudia sistemas capaces de interferir con vehículos considerados hostiles sin destruirlos.
Además, las Fuerzas Armadas alemanas adjudicaron a ICEYE y a una compañía alemana un contrato para construir decenas de satélites. El objetivo es reforzar la vigilancia y las capacidades operativas de la OTAN en su flanco oriental.
El caso deja una lección incómoda. La infraestructura privada ya sostiene tareas de seguridad y defensa. Pero la protección de esos activos sigue sin una respuesta clara.
Cuando el Estado y sus aliados dependen de redes comerciales, también crece el costo de no invertir a tiempo. La seguridad espacial deja de ser un lujo tecnológico. Pasa a ser una exigencia estratégica.



